lunes, 2 de febrero de 2009

La Sombra de Una Duda

Por Budokan

Además de las obviedades escritas en cuanto medio haya acerca de las soberbias actuaciones de la experimentada Meryl Streep y el simpático Phillip Saymour Hoffman, sería interesante destacar un poco el tema que parece abordar el film dirigido por John Patrick Shanley y que tiene relación con los vientos de cambio que proponía el Vaticano luego del Concilio II a mediados de la década del ‘60. Una iglesia partida en dos que sucumbe ante los vientos de cambio de una post-modernidad que se viene con todo un despliegue de tentaciones. “El mundo se está derrumbando” le dice el jardinero a la rígida Hna. Aloysius luego de la caída de una rama que casi mata a una monja. Ese universo compacto controlado en base al miedo y que el imaginario asocia tanto a la idea de “iglesia” parece no tener lugar en el nuevo mundo y por ende la naturaleza misma contribuye a su decadencia. En una de las escenas del film se nos muestra la silenciosa cena de las monjas, enmarcadas en una austeridad tan sombría como otoñal, contrapuesta por montaje al exhuberante y risueño banquete de los curas (jazz, cigarrillos y alcohol). Está claro que en este barajar y dar de nuevo, las ideas venideras no se llevan de la mano con las antiguas. El iluminismo del progreso que al principio es destruido por la doctrina clásica comienza a colarse de a poco. Recordemos como durante el film la Hna. Aloysius mantiene las persianas cerradas de su despacho, secuestra radios portátiles a los alumnos, niega canciones que se oponen a los tradicionales villancicos y rechaza las golosinas (tal vez signo asociado a la tentación en la niñez) pero una vez entrado al segundo acto de la película su postura va cediendo. Y comienza a usar esa radio que le recuerda que alguna vez estuvo casada o sea que tuvo otra vida. La modernidad ya comenzó a tentarla y por ende a cuestionar sus votos.

En medio de este caos surge el episodio que genera la duda en la que va a girar la trama principal del relato. La joven Sister James (personaje que encarna la lucha expuesta anteriormente y que termina ofreciendo una síntesis posible) cree haber visto un episodio de abuso por parte del padre Flynn. Esta sospecha se encuentra fundada en base a la política de inquisición ejecutada por la “vieja iglesia”. Prueba de ello es cuando Aloysius le sugiere a James que utilice la foto de un Papa como un falso espejo retrovisor para vigilar a los alumnos a lo que James responde que ese pontífice está muerto. No sólo ese Papa está fallecido, también una de las monjas se está quedando ciega e incluso al final hasta la mismísima Hna. Aloysious declara que tiene dudas acerca de su Fe. Está claro que hay una forma clerical que está desapareciendo. Del otro sector, el del progresista padre Flynn, si bien no hay dudas, tampoco certezas. En medio de este dilema aparece el conflicto racial propio de la época ya que justo el chico que supuestamente sufre el abuso es negro. El cura termina abandonado la parroquia dejando un manto de sospecha acerca del terrible hecho que se lo acusa. El espectador puede leer su renuncia como una confesión o bien como gesto de aceptación de las viejas reglas de la iglesia que lo invita a seguir su camino en otro lugar. Quisiera aclarar que no existe tal certeza y es interesante que el film no intente develarla en ningún momento ya que eso atentaría mortalmente contra su espíritu. Por eso, al final brota de los labios de la Hna. James una sentencia desgarradora que reza “Creo en el Padre Flynn pero no puedo dormir por las noches” a lo que Aloysious responde en llanto “Tengo dudas”. Es imposible comenzar de cero porque cualquier renovación cargará a cuestas aquellos elementos del pasado que no pudieron resolverse.

3 comentarios:

FABIAN SLONGO dijo...

Tu comentario es una invitación a verla. De otra manera, el
cóctel explosivo (y mortal) conformado por el título (La Duda), los actores (Streep + Seymour Hoffman)y el sitio donde transcurre la historia (a ver si nos encontrábamos con otra versión de "el nombre de la rosa"!!) nos harían huir al grito de !Dios, ¿por qué nos has abandondo?!!

Misk dijo...

Interesante visión. Budokan, te sigo desde tu blog Otros Clásicos. Eres una referencia a la hora de hablar de cine.

Jorge Blaus dijo...

Has logrado analizar el filme, no como la mayoría que sólo habló de las actuaciones. Es obvio que Streep y Hoffman son genios pero parece que el resto de los críticos recién lo descubren.