Por Fernando Cellier 25 de Agosto de 2008
Todo tiene un principio y un final y es el momento preciso
La segunda imagen de la película anuncia el tema: la cámara está posada en la colina, mientras Miranda dice: “Todo lo que vemos y lo que parecemos no es más que un sueño dentro de otro sueño”, al tiempo que la cámara señala el colegio. Más tarde María dirá: ¿qué hacen esas personas ahí abajo? Parecen hormigas….no tienen propósitos, aunque es posible que desempeñen una función y ellos no lo sepan. La noción que se desprende me recuerda a Sofía Amudsen, la protagonista del clásico de la literatura “El mundo de Sofía”, quién no tiene entidad real (como un títere). Las chicas que ascienden comparten un saber (no explicado) que las habilita ingresar a un nuevo alba.
Según palabras de la profesora Mc Graw: “La lava, empujada desde las profundidades, y arrastrándose, en un estado viscoso, formó las pendientes de H.R. Cerca de un mundo (colegio) dónde predomina la represión (sexual) y las reglas antinaturales, convive rugiente otro más pulsional, el del volcán.
Dos elementos son significativos, la lava, que representa la sangre (lo que circula invisiblemente como el caos) y el reloj1 , la voluntad de controlar un cosmos/orden en decadencia.
Los relojes se detienen, se produce un acontecimiento extraordinario ¿epifanía?
Para los griegos había dos acepciones para la palabra tiempo: Chornos y Kairos
• Chronos describe al tiempo que se puede medir, como en el reloj, el movimiento natural de los planetas alrededor del sol. Nosotros determinamos nuestros días en chronos.
• Kairos señala un momento en el tiempo, el momento justo en que sucede algo excepcional.
La roca no permite ascender al joven inglés, ni a la señora Appleyard, más bien parece que ambos son expulsados, lo cual podría mostrar el clásico golpe de Weir a lo británico/hipócrita.
1Interesante seguir el uso del reloj en varias películas de Weir, ej: La costa de los mosquitos, Gallipoli.





