lunes, 25 de agosto de 2008

Peter Weir: El hombre como ámbito de sentido


Por Fernando Cellier 25 de Agosto de 2008

Hablar de Weir es hablar de enfrentamiento entre visiones del mundo opuestas. La ciencia busca la verdad en un universo sostenido por supuestos que Weir se encarga de dinamitar. Pero el de Weir no es un ataque epistemológico, sino moral, una reivindicación del hombre (true man), en tanto ámbito de sentido, y no como mero recurso. En Weir hay voluntad de poder, sacrificio e iniciación –cambio radical en la vida- a un sendero luminoso, libre de ataduras dogmáticas, basado en la verdad de la naturaleza (en oposición al de las reglas institucionalizadas). Es muy atinado el marco de análisis apolineo-dionisíaco de Fabián. En Hanging Rock, lo apolíneo está representado por el colegio Appleyard y la ominosa roca sería Dionisio al borde de la implosión, con sed de una verdad inefable, inmostrable y más antigua que la civilización.
La puesta en escena (cuando la Joven que regresa de la roca aparece vestida de rojo a la clase de ballet por detrás un cartel dice: SALUD ES BELLEZA, clara defensa de Apolo (negación de Dionisio), y el acompañamiento sonoro están en función del tema de la película.
Todo tiene un principio y un final y es el momento preciso
La segunda imagen de la película anuncia el tema: la cámara está posada en la colina, mientras Miranda dice: “Todo lo que vemos y lo que parecemos no es más que un sueño dentro de otro sueño”, al tiempo que la cámara señala el colegio. Más tarde María dirá: ¿qué hacen esas personas ahí abajo? Parecen hormigas….no tienen propósitos, aunque es posible que desempeñen una función y ellos no lo sepan. La noción que se desprende me recuerda a Sofía Amudsen, la protagonista del clásico de la literatura “El mundo de Sofía”, quién no tiene entidad real (como un títere). Las chicas que ascienden comparten un saber (no explicado) que las habilita ingresar a un nuevo alba.
Según palabras de la profesora Mc Graw: “La lava, empujada desde las profundidades, y arrastrándose, en un estado viscoso, formó las pendientes de H.R. Cerca de un mundo (colegio) dónde predomina la represión (sexual) y las reglas antinaturales, convive rugiente otro más pulsional, el del volcán.
Dos elementos son significativos, la lava, que representa la sangre (lo que circula invisiblemente como el caos) y el reloj1 , la voluntad de controlar un cosmos/orden en decadencia.

Los relojes se detienen, se produce un acontecimiento extraordinario ¿epifanía?
Para los griegos había dos acepciones para la palabra tiempo: Chornos y Kairos

Chronos describe al tiempo que se puede medir, como en el reloj, el movimiento natural de los planetas alrededor del sol. Nosotros determinamos nuestros días en chronos.

Kairos señala un momento en el tiempo, el momento justo en que sucede algo excepcional.

La roca no permite ascender al joven inglés, ni a la señora Appleyard, más bien parece que ambos son expulsados, lo cual podría mostrar el clásico golpe de Weir a lo británico/hipócrita.


1Interesante seguir el uso del reloj en varias películas de Weir, ej: La costa de los mosquitos, Gallipoli.